Y de verdad no es
fácil, pero esa persona que nos gusta está en alguna parte y tal vez no nos
esté esperando, pero por ahí anda.
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Mis Boteros de Botero, Bogotá, Colombia, 2011 |
Les dejo dos
historias una del Murakami —la familiaridad es natural, este hombre duerme a mí lado, a través de su libro, desde hace dos semanas— y la otra historia... la otra… pues una mía.
—No quiero meterme en donde no me llaman,
pero ¿tiene usted alguien a quien ame?
—Sí,
sí que tengo —respondió Aomame.
—Me alegra que me lo diga.
—Pero,
desgraciadamente, yo no le gusto a esa persona.
—Tal vez sea una pregunta un tanto ridícula -dijo la anciana-, pero ¿por qué no le gusta? Mirándola
objetivamente, creo que es usted una mujer joven con mucho encanto.
—Porque
esa persona ni siquiera sabe que existo.
La anciana reflexionó durante un buen rato en lo que dijo Aomame.
—¿No hay, por su parte, el deseo de querer trasmitirle que existe?
—Por el momento no –dijo Aomame.
—¿se debe alguna circunstancia? Por ejemplo, ¿no puede ser usted la que se
aproxime?
—Hay varias circunstancias. Pero, principalmente, es una cuestión de
sentimientos personales.
La anciana miró a Aomame a la cara, con admiración.
—En mi vida he conocido a personas extrañas, pero entre ellas quizá sea
usted única.
Aomame relajó un poco los labios.
—No tengo nada de rara. Tan sólo soy franca con mis sentimientos.
—Protege con tenacidad las reglas que una vez estableció.
—Así es.
—Y además es un poco terca e irascible.
—Sí, quizá también influya eso.
—Pero anoche se desmadró un poco ¿no?
Aomame frunció un poco el ceño.
—Es necesario de cuando en cuando. Ya sé que no es algo digno de elogio,
pero…
La anciana alargo la mano y la puso suavemente sobre la mano de Aomame.
—Por supuesto. A veces también es necesario. No se preocupe, que no se lo
estoy reprochando. Pero tengo la impresión de que lo que usted necesita es una
felicidad más normal. Unirse a la persona que le gusta y comer perdices.
—Yo también creo que estaría bien. Pero es difícil.
…
Murakami, Haruki (2011). 1Q84. Libros 1 y 2. México, TusQuets, pp. 213-214
Con esa mini historia, de 1 de 2 grandes historias, de estos libros, me acordé de mí. Luego pensé en algunas amigas que
andan en la búsqueda. “Esa” búsqueda. Entonces les cuento otra historia:
Un día supe lo que no quería en mi vida. Un día supe que alguien me gustaba.
Un día miré y esa persona estaba a mí lado. Un día, cuando fue mí tiempo, y con
muchos nervios, tomé su brazo para caminar por una calle.