Hay muchas que me gustan de la escritura de
Mishima: los paisajes, las caminatas, la vestimenta, las tradiciones, en síntesis la vida cotidiana, por lo menos la de esta novela. Me gusta la estructura de sus diálogos, monólogos mentales y diarios para integrar su narrativa. Algo que estoy saboreando es lo atemporal de la filosofía de vida. De
esto último, comparto, concuerdo, participo, me encuentro... con sus formas de
hacer vida. Por ejemplo, ese fragmento “no hay nada tan peligroso como estar al
frente de los destinos que nos corresponde vivir”, uyffff Lindo… lindo…
Más sobre este libro
Este es mi primer encuentro con Yukio Mishima,
aquí les dejo un fragmento de esta buen escritura, Sed de amor, altamente
recomendable.
<<Yo estoy
acabado. Este viejo necio que ve ya no vale para nada. Quizá pueda imitar a un
campesino; pero “los viejos no deben tomar duchas frías”, dicen. Tan sólo sirvo
para vegetar, para vivir tranquilamente el resto de mis días jugando con el
bonsái o algo parecido. Y no me duele, no me quejo. Estoy satisfecho tal como estoy. No sé si debería hablarte así,
pero en este tiempo, creo que no hay nada
tan peligroso como estar al frente de los destinos que nos corresponde vivir.
Toda esta situación puede cambiar y desaparecer en cualquier momento, pero
nadie sabe cuándo. Vivimos en un mundo dislocado. La paz está dislocada.
También lo están la guerra y la prosperidad. Y en este mundo dislocado es mucha
la gente que vive y mucha gente la que muere.
>>Por
supuesto que todos los hombres viven y mueren. Es natural, más en este mundo
dislocado no han nada que merezca la pena dedicarle la vida. ¿No le parece? En
una vida dislocada resulta estúpido arriesgar la propia vida. No obstante, un
hombre como yo no puede trabajar sin poner en juego su vida. No, no soy yo el
único. Es más, pienso que nadie puede realizar su trabajo correctamente sin
arriesgar su vida. Pero hoy sólo se encuentran personas tristes que van tirando
sin tener ninguna causa, ningún trabajo al que estén dispuestos a dedicar toda
su vida, incluso a sacrificarla. Esto es, al menos, lo que a mí me parece. Lo
veo mal, muy mal. Por eso me considero un viejo sin mucho camino por delante.
>>Por eso
no hay que amargarse. Tómelo como lo que es: silbidos en la oscuridad. Soy un
viejo chapado a la antigua —restos, pura escoria, que solamente sirven para
convertirlos en jabón—. Si se echaran estos
restos a una prensa para obtener sake de segunda calidad, sería, ciertamente
una triste historia.>>
— Mishima, Yukio (2008). Sed de amor. España, Alianza Editorial, pp. 113-114.
Cursivas mías.