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jueves, 8 de diciembre de 2011

Más del arte de callar

Y fue a través del libro Del sexo de los filósofos de Armando González, entrenado y sabio lector y escritor, que llegué a la lectura El Arte de Callar del Abate Dinouart.
Armando, también, me trajo otros libros, que ya les comparto después, y sin duda me queda un gran volumen de lecturas por hacer, de manera particular, sobre estos temas, que he descubierto, me causan gran pasión.
Por ahora, les dejo una parte sustantiva de El Arte de Callar, librito de 120 páginas, con un contenido que exige atención, reflexión y, en ocasiones, pide callar para meditar sobre sus palabras.
En el capítulo I describe de manera sintética y clarísima los Principios necesarios para callar, así que no digo más y aquí se los dejo.

Principios necesarios para callar
De los silencios obligados y desesperados.
El pescador, Islas del Rosario,
Cartagena de Indias, Colombia
  1. Sólo se debe dejar de callar cuando se tiene algo que decir más valioso que el silencio.
  2. Hay un tiempo para callar, igual que hay un tiempo para hablar.
  3. El tiempo de callar debe ser el primero cronológicamente; y nunca se sabrá hablar bien, si antes no se ha aprendido a callar.
  4. No hay menos debilidad o imprudencia en callar cuando uno está obligado a hablar que ligereza e indiscreción en hablar cuando se debe callar.
  5. Es cierto que, en líneas generales, se arriesga menos callando que hablando.
  6. El hombre nunca es más dueño de sí que en el silencio: cuando habla padece, por así decir, derramarse y disiparse por el discurso, de forma que pertenece menos a sí mismo que a los demás.
  7. Cuando se tiene algo importante que decir, debe prestársele una atención particular: hay que decírsela a uno mismo, y, tras esta precaución, repetírsela, no vaya a ser que haya motivo para arrepentirse cuando uno ya no sea dueño de retener lo que ha declarado.
  8. Si se trata de guardar un secreto, nunca calla uno bastante; el silencio es entonces una de esas cosas en las que de ordinario no hay exceso que temer.
  9. La reserva necesaria para guardar bien el silencio en la conducta ordinaria de la vida no es una virtud menor que la habilidad y el cuidado en el hablar bien; y no hay más mérito en explicar lo que uno sabe que en callar bien sobre lo que se ignora. A veces el silencio del prudente vale más que el razonamiento del filósofo; el silencio del primero es una lección para los impertinentes y una corrección para los culpables.
  10. A veces el silencio hace las veces de sabiduría en un hombre limitado, y de capacidad en un ignorante.
  11. Por naturaleza nos inclinamos a creer que un hombre que habla muy poco no es un gran genio, y que otro que habla demasiado es un hombre aturdido o un loco.
  12. Es propio de un hombre valiente hablar poco y realizar grandes hechos. Es de un hombre de sentido común hablar poco y decir siempre cosas razonables.
  13. Por más inclinación que tengamos al silencio, siempre hay que desconfiar de uno mismo; y, si tuviésemos demasiado deseo de decir algo, a menudo eso mismo sería motivo suficiente para decidirse a no decirlo.
  14. El silencio es necesario en muchas ocasiones, pero siempre hay que ser sincero; se puede retener algunos pensamientos, pero no debe disfrazarse ninguno. Hay formas de callar sin cerrar el corazón; de ser discreto, sin ser sombrío y taciturno; de ocultar algunas verdades, sin cubrirlas de mentiras.
Fuente:
Abate Dinoaurt, El arte de callar, pp. 51-53.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Para comunicarse en silencio... El arte de callar

Interesante clasificación de los silencios, ahora sí tendremos más elementos para responder a esto de "interpreta mi silencio".
Hay un silencio prudente y otro artificioso, un silencio de humor y de capricho, los hay complacientes y uno más burlón, también los hay inteligentes y estúpidos, otros más aprobatorios y de desprecio o aquel que se dice político aquí adelante encontrarán sus características y el tipo de personalidades que los practican. 
Les comparto que no pude evitar leer la característica y la personalidad de cada tipo de silencio y traer a mi mente a ciertos seres humanos y al final me los volví a leer para identificarme, pero ya me cuentan como les va con la lectura.

Silencio prudente 
Sabe callar oportunamente:
  • Según el momento y los lugares en los que nos encontramos en la sociedad o
  • Según la consideración que le debamos tener a las personas con quienes tratamos y vivimos.
Conviene a las personas dotadas de buen espíritu, de sentido recto y capaces de distinguir con exactitud las coyunturas que obligan a callar o hablar.

Silencio artificioso
Es cuando uno calla solamente para sorprender:
  • Para desconcertar a quienes nos declaran sus sentimientos sin darles a conocer los nuestros, o
  • Para responder con engaños aprovechando lo que hemos oído y observado.
Va bien a los espíritus menguados, a las gentes desconfiadas, vengativas o que se dedican a sorprender a los demás.

Silencio complaciente
Consiste en escuchar sin contradecir a quienes se trata de agradar y se les da muestras de placer ante su conversación o su conducta. Así, nuestras miradas y gestos suplen la falta de palabra para aplaudirles.
Les va a los de humor suave, fácil y acomodaticio.

Silencio burlón
Es una reserva maliciosa para no interrumpir las cosas carentes de sentido o de consideración (tonterías que oímos o que vemos hacer) y se goza en secreto haciendo creer a las víctimas que se les aprueba o admira.
Quienes gustan de reírse de todo aman, también, el placer del silencio burlón.

Silencio inteligente
Es cuando el rostro de una persona no dice nada, pero aún así se percibe un talento abierto, agradable, animado e idóneo para reflejar, sin la ayuda de la palabra, los sentimientos que se quieren dar a conocer.
Sólo subsiste con pasiones vivas, que producen efectos sensibles en el exterior y que se muestran en el rostro de quienes están animados por ellas. La alegría, el amor, la cólera y la esperanza causan impresión gracias al silencio que los acompaña, más que mediante inútiles palabras que sólo sirven para debilitarlos.

Silencio estúpido
Es cuando está inmóvil la lengua e insensible el espíritu y la persona parece abismada en una profunda taciturnidad que no significa nada.
Este es patrimonio de los espíritus débiles e imbéciles.

Silencio aprobatorio
Es el consentimiento que uno da a lo que ve y oye, bien prestando una atención favorable o poniendo de relieve los atribuimos mediante algunos signos externos.
Supone un juicio seguro y un gran discernimiento para aprobar sólo aquello que merece serlo.

Silencio de desprecio
Implica no dignarse a responder a quienes nos hablan o aquellos que esperan una opinión sobre un tema y se mira con frialdad y orgullo.
Es producto del orgullo y del amor propio, que lleva a los hombres de carácter a pensar que nada merece un momento de su atención.

Silencio de humor
Corresponde al hombre cuyas pasiones sólo se animan según la disposición o la agitación del humor que le dominan; así cualquier cosa, sin importar de qué se trate, puede parecerle bien o mal y sólo abre la boca para decir cosas desatentas o fuera de lugar.

Silencio político
Es el de un hombre prudente que se reserva y se comporta con circunspección, que jamás se abre del todo,  que no dice todo lo que piensa,  que no siempre explica su conducta y sus designios, que sin traicionar su derecho a la verdad no siempre responde claramente para no dejarse descubrir.
Fuente:
― Abate Dinouart, El arte de callar, Ed. Siruela,  p. 55-61

martes, 15 de noviembre de 2011

Cita con el libro del momento...


Y entonces cuando leo esto se me dibuja una gran sonrisa y me digo: a ti ya te hubiera ejecutado varias veces!!! y les comparto un diálogo del libro del momento...
 
   Mira, por ejemplo, en Alphaville, a las personas que lloran las arrestan y las ejecutan en público.
   ¿Y eso por qué?
   Porque en Alphaville no está permitido tener sentimientos profundos. No existen cosas como el amor. Tampoco existen las contradicciones ni la ironía. Allí todas las cosas se procesan mediante la aplicación de fórmulas matemáticas.
Kaoru frunce el entrecejo.
   ¿Ironía?
   Es cuando una persona se observa a sí misa, o algo que está relacionado con ella, con mirada objetiva, o también desde el punto de vista contrario, y encuentra su vertiente cómica.
Kauro reflexiona un poco sobre la explicación de Mari.
   No acabo de entenderlo. Pero bueno. ¿En Alphaville existía el sexo?
   Sí, el sexo sí existía.
   ¿Un sexo que no necesita ni ironía ni amor?
   Sí.
Kaoru ríe divertida.
Murakami, Haruki (2011).
After Dark
.
México, Tusquets Editores. pp. 77 y 78.
 
Entonces además de leer el libro hay que ver la me la pelí...
  

Nota 1. Contexto del Manual de Seguridad Universitaria 2021

Contexto.  La primera versión de Manual de Seguridad para Instituciones de Educación Superior se publicó en 2011 y la segunda versión salió...